jueves, 13 de noviembre de 2008

Milán desembarca en Buenos Aires






En el Centro Cultural Rocoleta,
Comienza un ciclo de 30 producciones, entre cortos y largometrajes, realizados en esa ciudad italiana

Hace unos días, después de mucho tironeo, Ronaldinho dejó el Barcelona F. C. y ahora jugará en Milan. Así, la ciudad del norte (y no sólo el equipo de Ancelotti) fue noticia en los diarios del mundo. Dos meses antes, la capital de la Lombardía también había ocupado los titulares, cuando Inter (la otra squadra lombarda) salió campeón. Asimismo, son noticia los rutilantes desfiles y presentaciones del Emporio Armani y otros eventos de la moda. Y ni hablar de los de la industria.
Pero poco o nada se publica acerca del cine que en los últimos años se está haciendo en Milán. En Buenos Aires, se sabrá algo acerca de este importante filón gracias a la primera Muestra Mi-Cine (Cine italiano de Milán), que dará a conocer treinta films gestados en esa ciudad. Será en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930, entradas a 10 y 5 pesos), a partir de hoy (a las 18), organizado por la ONG Associazione Creactive-Res y con auspicio de la Embajada de Italia y del Instituto Italiano de Cultura.
En realidad, la urbe lombarda nunca fue ajena al quehacer cinematográfico; basta recordar que allí nació uno de los grandes cineastas del siglo XX, Luchino Visconti, o que el debut de Michelangelo Antonioni, Crónica de un amor , de 1950, fue con un rodaje en ambientes industriales y de la alta burguesía milanesa. Después, la emblemática Milagro en Milán (1952), de Vittorio De Sica, mostró la cara pobre del norte de Italia en la posguerra, con unos desheredados montados en escobas que surcaban el cielo, rozando las cúpulas del Duomo.
Más recientemente, realizadores como Giuseppe Piccioni o Mimmo Calopresti recurrieron a escenarios milaneses para sus films Fuera del mundo y Prefiero el rumor del mar . Pero no eran expresiones gestadas allí. Ahora se puede hablar, en cambio, de un fenómeno propio: hay directores, guionistas y técnicos milaneses y, sobre todo, productores que fomentan y financian una cinematografía independiente, al margen de la poderosa industria de Roma (en la que Cinecittà concentra la actividad); es un cine distinto, sea por su iluminación o por el paisaje arquitectónico, más afín al de Europa meridional. Debutantes y consagrados
Mal que le pese a De Sica, en la Milán actual no hay lugar para milagros: lo que cuenta es un esfuerzo sostenido de un trabajo mancomunado. "Dar a conocer los resultados de estas gestiones cooperativas, así como el talento de cineastas que filman allí es el sentido de lo que se hará en Recoleta", informa Elisabetta Riva, directora de la muestra. "Existen varias productoras en Milán -sigue-, que se asocian entre sí para emprendimientos compartidos que participan de festivales internacionales. Algunos de estos gestores vendrán a Buenos Aires, como el productor Franco Bocca Gelsi, que apuesta a nuevos talentos: produjo varios de los films de este ciclo, como El verano de invierno , ópera prima de Davide Sebaldi, de apenas 18 años."
Aparte de las promesas, Milán ostenta como propios a valores consagrados, como el veterano Ermanno Olmi, laureado en Cannes por su canónica El árbol de los zuecos (1978) y a punto de recibir el León de Oro a la trayectoria en el Festival de Venecia; también revistan en esta selección Mauricio Nicchetti, Silvio Soldini (el de Pan y tulipanes ) y el premiado Gabriele Salvatores (ganador del Oscar por Mediterráneo ), que nació en Sicilia, pero creció y se formó en Milán.
Del maestro Olmi -un gigante solitario del cine de autor en la península- se verá Centochiodi ( Cien clavos , 2007, que va mañana y el domingo), una parábola representativa de su sincero espíritu cristiano. Lo más reciente de Soldini, Giorni e nuvole ( Días y nubes , que se proyectará el sábado), protagonizada por Margherita Buy, es un drama arquetípico de la Italia globalizada: una familia pudiente debe enfrentar una crisis cuando la empresa que la sostiene comienza a descabezar cargos directivos.
Entre los cineastas más nuevos, hay que destacar la dupla de Antonio Bocola y Paolo Vari, autores de Fame chimica ( Hambre química ), una especie de Pizza, birra, faso del primer mundo, en el que la pizza -incluido el delivery- es reemplazada por las drogas, en un barrio periférico de la gran ciudad, la otra cara del glamoroso mundo del diseño y de la moda. De Francesco Fei se verá Onde (2005), que recorrió con éxito una veintena de festivales, de Karlovy Vary a Rotterdam, en torno a una historia de amor entre una muchacha marcada por una mancha en el rostro y un músico ciego.
Y, entre otras, también se verá Venti ( Veinte ), aplaudido en el Forum del Festival de Berlín de 2000, de Marco Pozzi, joven milanés que integró el grupo Ipotesi, de Olmi; narra el encuentro de dos muchachas muy distintas: la pornostar Beatriz y Eva, redactora de un talk show televisivo, un conocimiento recíproco que cambiará sus vidas.

Néstor Tirri

Fuente:
Diario La Nación - Sección Espectáculos
Lunes 4 de agosto de 2008